Hans Küng. Profesor emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tübingen, presidente de la Fundación para una Ética Mundial y autor de Memorias, volumen II. Verdad controvertida (Trotta, 2009).

Este mundo necesita una ética; esta sociedad global no necesita una religión única y una ideología única, sino unas cuantas normas, valores, ideales y propósitos que tengan todos en común y que hagan que todos se unan. (Hans Küng, El proyecto ética mundial)

Las recién finalizadas elecciones dominicanas han dejado muchas preocupaciones.  Fueron denominadas por algunos como tollo electoral en alusión al desorden y a la cantidad de problemas que se generaron antes, durante y después.

Una de las mayores preocupaciones tiene que ver con que en nuestro país ya tiene su carta de ciudadanía el comportamiento del se vale todo si al final  consigues el resultado de alcanzar el poder.  Esto es lo mismo que practicar la política desconectada de principios básicos. Hemos entrado por un camino altamente peligroso, que nos puede envenenar como sociedad.  No es casual que también hayamos vivido en los últimos anos el crecimiento de la impunidad, la corrupción y la violencia.   Son muy malos indicadores para una sociedad que proclame ser la de mayor crecimiento en América Latina.

Haciendo referencia a nuestro epígrafe, en nuestro país no necesitamos un grupo de poder único, un grupo de personas que se erigen como los mejores y luego abusan del poder y los recursos de todos.  Debemos cuidarnos de los que  privatizan lo público.

Apostar a la destrucción del otro, sea una persona, una institución, un partido o lo que sea es comprometer la sostenibilidad en el corto plazo de nuestro país.  Equivale a sembrar el temor, la inseguridad y el miedo.     Es muy peligro para el futuro del país que unos cuantos hagan dinero de cualquier modo y luego se encierren en lugares privados con aeropuertos privados para disfrutarlo de espalda al resto de una nación que tiene más de 4 millones de personas que no han completado la educación básica.

No necesitamos un partido único, no necesitamos un liderazgo único, no necesitamos más infraestructuras viales o viviendas, no necesitamos continuar endeudándonos absurdamente,  no necesitamos endiosar un bienestar presente sin futuro (…)   Lo que realmente necesitamos, como dice Hans Kung, son unas cuantas normas, valores, ideales y propósitos que tengan todos en común que sean el fundamento de la unidad.